jueves, 3 de noviembre de 2011

Según avanzo por esta vida, día tras día, me voy convirtiendo cada vez más en un niño pasmado; no puedo acostumbrarme a este mundo, a la procreación, a la herencia, a la vista, al oído; las cosas más corrientes me son fuente de azoro. La regulada, desmochada y cortés superficie de la vida y sus desenfrenados, obscenos y orgiásticos-o menádicos-cimientos, forman un espectáculo con el que ninguna costumbre logra reconciliarme.
R.L. Stevenson

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El negro. Siempre el negro.


- ¿Y piensas mucho en el negro?
- ... sí; ¿y tú?
- Sí

martes, 1 de noviembre de 2011

reflexiones: consecuencias de llevar un vestido

"Cuando Billy Simón se despertó el lunes por la mañana, descubrió que se había convertido en una chica". Así comenzaba Anne Fine su obra Billy y el vestido rosa. Recuerdo que me encapriché por este libro hacia los ocho años. Me lo compraron. Pero no resultó ser lo que yo estaba buscando. ¡Era completamente ridículo! Un chico se levanta por la mañana convertido en niña ¡menuda tontería! No seguí leyendo. Cuando un libro no me gusta, no me gusta, ¿para qué perder el tiempo? Tuvieron que pasar años, muchos años para que volviera a retomar el librillo. Ya no era una niña, pero nunca viene mal leer libros infantiles de vez en cuando. La sorpresa: Billy y el vestido rosa era mucho más que una obrita para niños. Lo que no entendí a los ocho años ahora cobraba sentido. Billy se había convertido en una chica, y nadie parecía extrañado. Su madre le obligó a enfundarse un vestido rosa. Y, de repente, todo en su vida fue diferente. Cuando Billy aparece en el colegio con su vestido rosa los niños no permiten que juegue con ellos al fútbol, se ve obligado a elegir entre tebeos como La sirenita, Barbie o Los osos amorosos, y el tratamiento por parte de los adultos cambia radicalmente. Billy se da cuenta de lo complicado que es ser chica.


¿Consecuencias de llevar un vestido rosa?; ¿podemos hablar realmente de igualdad de género? Anne Fine nos abre los ojos: NO.