viernes, 2 de septiembre de 2011

Y un día...

Un día dejas de creer. Llegas a la cima de la escalera y miras hacia abajo… todo queda muy abajo, muy atrás, muy “pasado”. Todas las cosas que antes eran importantes, de pronto, ya no lo son. Las voces que te parecían indiscutibles se han vuelto eso: simples voces que se levantan en un mundo difícil de comprender. Todo se vuelve cuestionable. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué esto y no otro? No hay respuestas, así que las preguntas se hacen también incoherentes. Cuando alcanzas ese punto, cuando ese día al fin llega, todo carece de lógica. Entonces uno piensa por qué narices ha tenido que subir esa escalera. La cima es una explanada cubierta de hielo, y ya no hay vuelta atrás, pero tampoco hay un futuro definido. Ese es el día en el que todo, irremediablemente, cambia.
Recuerdo bien ese día.

4 comentarios:

  1. Cuando pienso así, intento creer en este texto:

    "Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

    Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

    Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida."

    Aunque es más para lo del final, no tanto para lo de pensar en el negro.

    =)

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  2. oh sí, lo recuerdo; un día me lo pasaste :))))
    pensar en el color negro jajajaja ya no me acordaba xD qué dos

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  3. No se pueden conectar puntos hacia el futuro, porque este no existe. Nuestra civilización se empeña en pensar en el futuro: prepárate para el futuro, piensa en el futuro, ¿qué quieres ser de mayor?... Así que uno puede bloquearse porque mirando al futuro no ve. Lo único que existe, y así lo comprenden otras culturas, es el presente. Por si llega a existir el futuo, vamos poniendo puntos, que al miara atrás los veremos. En todo caso, también existe el pasado, por lo menos en los recuerdos. Recuerdos que nos pueden ayudar a vivir (el presente) y a preparar el hipotético futuro.

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