viernes, 2 de septiembre de 2011

Y un día...

Un día dejas de creer. Llegas a la cima de la escalera y miras hacia abajo… todo queda muy abajo, muy atrás, muy “pasado”. Todas las cosas que antes eran importantes, de pronto, ya no lo son. Las voces que te parecían indiscutibles se han vuelto eso: simples voces que se levantan en un mundo difícil de comprender. Todo se vuelve cuestionable. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué esto y no otro? No hay respuestas, así que las preguntas se hacen también incoherentes. Cuando alcanzas ese punto, cuando ese día al fin llega, todo carece de lógica. Entonces uno piensa por qué narices ha tenido que subir esa escalera. La cima es una explanada cubierta de hielo, y ya no hay vuelta atrás, pero tampoco hay un futuro definido. Ese es el día en el que todo, irremediablemente, cambia.
Recuerdo bien ese día.

jueves, 1 de septiembre de 2011

relfexionando sobre....

Los hombres no son mis semejantes, son los que me miran y me juzgan; mis semejantes son los que me aman y no me miran, que me aman contra la decadencia, contra la bajeza, contra la traición, a mí y no a lo que he hecho o haré, que me amarán mientras me ame yo mismo, incluso hasta el suicidio.

Malraux, La condición humana.