martes, 15 de junio de 2010

irremisiblemente ABSURDO


Es absurdo ver cómo las moscas vuelan, los coches pasan, las mujeres salen de misa, los hombres de la taberna y los niños pasean sus igualmente absurdos juguetes por estas aceras viejas. Es absurdo sentirse nada, ínfimo en la infinitud, un inciso en la eternidad. Es absurdo pensar que sirve de algo pensar, o que no sirve de nada, que las cosas importan o no, todo da igual, todo es absurdo. Pero no da igual, porque importan muchas cosas. Hay muchas cosas importantes que al mundo le parecen absurdas, y nos desesperamos, y nos consumimos en la absurdidad absurda de querer encontrarle explicación a lo tal vez inexplicable. Y es absurdo estar pensando esto mientras veo cómo la señora de la camisa azul pasea con su bolsa verde mientras habla por teléfono. A la vez que las nubes se vuelven cada vez más negras y algo me dice que empezará a llover de un momento a otro. Da igual. En el banco se está bien. Y pienso en el Lazarillo vengándose del ciego por no oler el poste y sí la longaniza; y en el zapato de Cenicienta; y en las Cariátides apoyándose sobre la pierna más alejada del eje del pórtico; y en la mala suerte de la letra “h", y también en la importancia de llamarse Ernesto. Y todo me parece perfecto; y todo me parece genial… pero todo continúa siendo absurdo. Irremisiblemente absurdo. Tristemente absurdo.

viernes, 4 de junio de 2010

Los monstruos se han dormido ya. Volverán a despertarse, volverán. Los monstruos siempre vuelven a despertarse.