sábado, 27 de febrero de 2010

Un día en su vida



Ella no tiene miedo. Ya no ¿Para qué? Va haciendo planes futuros que luego olvida al tercer paso que da. Planes de una vida mejor. Planes para los hijos que nunca tendrá, para la casa en la que nunca vivirá, para el hombre al que nunca encontrará. De un lado al otro de la calle. Siempre esa misma calle, con distintos nombres y distintos edificios. Esa misma calle, aunque con diferentes carteles de colores.
Todos los días llueve. Llueve incluso dentro de su camisa, de sus ojos, de sus uñas. Incluso cuando sale el sol sigue lloviendo. Cuando vuelve, con el alma empapada, ya sólo tiene ganas de meterse en cama... y soñar.

miércoles, 24 de febrero de 2010

zapatos de cro cro





Me gustaban los zapatos nuevos. Y más aún los que hacían “cro cro” y se ponían con vestidos de vuelo de color rosa. Me gustaba el verano, que sabía a algodón de azúcar y olía a playa. Llegaba el invierno y soñaba con la nieve de las películas, pero para mí era casi una desconocida. Y entonces se ponían katiuskas y abrigos de plumas. Mamá me compró una trenca, y a mí me gustaba porque era más elegante. Cuando llegaron los días de colegio empecé a ansiar las vacaciones. Los días de curso se hacían eternos. Algunos niños lloraban en el primer día de clase porque no querían separase de sus madres, como si fuera el fin del mundo, como si un monstruo los fuera a comer. Yo no entendía a esos niños y niñas. Tampoco entendía a aquellos que le contaban a la profesora todo lo que hacían, todo lo que les pasaba, aunque no tuviera la menor importancia.