viernes, 17 de febrero de 2012

una del montón

Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente.

martes, 27 de diciembre de 2011

.

Sólo entonces descubrió que Amaranta Úrsula no era su hermana, sino su tía, y que
Francis Drake había asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos más intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitológico que había de poner término a la estirpe. Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la cólera del huracán bíblico, cuando Aureliano saltó once páginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismo en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si se estuviera viendo en un espejo hablado Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.

sábado, 24 de diciembre de 2011

mensaje de Navidad.

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

Defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardíacos
de las endemias y las academias

Defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

Defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

Defender la alegría como un derecho
defenderla de Dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

M. Benedetti

jueves, 3 de noviembre de 2011

Según avanzo por esta vida, día tras día, me voy convirtiendo cada vez más en un niño pasmado; no puedo acostumbrarme a este mundo, a la procreación, a la herencia, a la vista, al oído; las cosas más corrientes me son fuente de azoro. La regulada, desmochada y cortés superficie de la vida y sus desenfrenados, obscenos y orgiásticos-o menádicos-cimientos, forman un espectáculo con el que ninguna costumbre logra reconciliarme.
R.L. Stevenson

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El negro. Siempre el negro.


- ¿Y piensas mucho en el negro?
- ... sí; ¿y tú?
- Sí

martes, 1 de noviembre de 2011

reflexiones: consecuencias de llevar un vestido

"Cuando Billy Simón se despertó el lunes por la mañana, descubrió que se había convertido en una chica". Así comenzaba Anne Fine su obra Billy y el vestido rosa. Recuerdo que me encapriché por este libro hacia los ocho años. Me lo compraron. Pero no resultó ser lo que yo estaba buscando. ¡Era completamente ridículo! Un chico se levanta por la mañana convertido en niña ¡menuda tontería! No seguí leyendo. Cuando un libro no me gusta, no me gusta, ¿para qué perder el tiempo? Tuvieron que pasar años, muchos años para que volviera a retomar el librillo. Ya no era una niña, pero nunca viene mal leer libros infantiles de vez en cuando. La sorpresa: Billy y el vestido rosa era mucho más que una obrita para niños. Lo que no entendí a los ocho años ahora cobraba sentido. Billy se había convertido en una chica, y nadie parecía extrañado. Su madre le obligó a enfundarse un vestido rosa. Y, de repente, todo en su vida fue diferente. Cuando Billy aparece en el colegio con su vestido rosa los niños no permiten que juegue con ellos al fútbol, se ve obligado a elegir entre tebeos como La sirenita, Barbie o Los osos amorosos, y el tratamiento por parte de los adultos cambia radicalmente. Billy se da cuenta de lo complicado que es ser chica.


¿Consecuencias de llevar un vestido rosa?; ¿podemos hablar realmente de igualdad de género? Anne Fine nos abre los ojos: NO.

lunes, 31 de octubre de 2011

Shhhh

Cierro los ojos. Es tarde. Allá, al fondo, me esperan las imágenes, las palabras. Es ridículo pero a veces tengo miedo a quedarme dormida.